sábado 17 de diciembre de 2011

El baño

Anochece en un frío día otoñal, a la sombra de las adelfas en el Lorianilla se baña este petirrojo utilizando como bañera la pisada de un borrego que ha dejado un adecuado cuenco para dicho menester. Me llama la atención las consecuencias que pueden dejar nuestras huellas, incluso aquellas que no somos conscientes de dejar.
Esta semana, lo que digo se me ha hecho manifiesto, pues una madre de uno de mis alumnos, me ha comentado que su hijo el año pasado cogió una fobia terrible a la biología, incluso dejando en su propósito hacer algo en el futuro relacionado con ella, este curso le vuelve el interesar, y lo que es más interesante, a volver tener ilusión por su estudio. Tengo que decir que este chico es de diez en todas las asignaturas, y de un comportamiento ejemplar. El año pasado no fue alumno mío.

Hay que pisar con cuidado, especialmente cuando nuestra huella influye en el futuro de chicos que ilusionadamente tienen proyectos en una sociedad muy desilusionante