lunes 12 de diciembre de 2011

La vigilante

En Evoramonte nos esperaban simpáticos gatos, desesperados porque la niebla les impedía calentarse bajo el dulce sol de diciembre, pacientemente frente a la oficina de información turística esperaban que cambiase el tiempo y algún rayo de luz les caliente este día tan gris.
Seguimos calle abajo, hacia el convento, y a media calle nos sale esta gata con collarín rosa y rabo gordo, no deja de hacernos carantoñas, mientras atentamente nos mira con sus enormes ojos azules, nos sigue hasta la salida del recinto amurallado por la puerta do Freixo, y al detenernos en el pequeño cementerio frente a la iglesia del convento de Nuestra Señora de la Concepción brinca a lo alto del bajo muro del cementerio. La gata se nos coloca frente a nosotros, a la altura de nuestros ojos mientras mira a las tumbas vigilante que no trasgredamos los limites del campo santo.
Dejamos el lugar pues la niebla no levanta, y sabemos que cerca luce el sol, mientras que la gata nos despide con su plumero como rabo, sin perdernos de vista