Este
simpático pollino debe haber pasado una de las mejores navidades que los terrestres
hemos tenido, pues en un pesebre urbano en la plaza de San Marcelo, junto a
unas ovejas, ha sido el centro de todo tipo de carantoñas y mimos que los
leoneses y visitantes le hemos obsequiado. Se asoma a que le acaricien la
frente, pues la quijada más sensible no le gusta que le toquen, cientos de ojos
curiosos, especialmente los de los pequeños le han entretenido, a pesar que más
de una noche le hayan importunado los visitantes al Húmedo
En fin,
simpática y ocurrente idea, que precisa de comportamiento cívico, que envidia
un pacense, pues permite que todos disfrutemos de nuestro ocio, no solo con las
obligadas compras consumistas del momento
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