La umbría
de La Cabrera ve jalonada sus crestas de aerogeneradores que bombean energía a
lejanos núcleos urbanos, dejando un entramado de gigantes molinos, entramado de
pistas y cableado que sangra este privilegiado paisaje, cuya conservación ha
residido en el olvido, que ahora posibilita la instalación de este tipo de
energía, proceso que se repite en tantos lugares.
Sin
duda, haber sido elegida por tantos semi-ermitaños extranjeros, que encuentran
en este lugar, la paz y el paraíso, no es suficiente.
Mientras
tanto, los fuegos se repiten, permitidos, o al menos consentidos por una
insuficiente prevención y vigilancia.
Espectacular
terreno que unos extremeños visitan fugazmente, en espera que su calendario le
permita volver con más detalle
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada